Estrategias de gestión que agregan valor a tu obra

Cuando piensas en valor, lo más probable es que pienses en los beneficios que obtienes de un producto o un servicio, comparados con el costo que pagas por adquirirlo o usarlo. Cuando le sacas el jugo a tu dinero y sientes que los beneficios superan al costo, eso es buen valor. 

En la construcción aplica el mismo concepto. Al dirigir una obra, combinar un buen oficio con un plazo razonable hará que el cliente sienta que tu servicio vale lo que cuesta. Pero más allá de eso, hay muchas otras maneras, tangibles e intangibles, de agregarle valor a tu trabajo. 

¿Y por qué importa? 

Porque un cliente contento le va a contar a todo el que conozca lo bien que trabajas. 

A medida que la tecnología avanza, tienes cada vez más opciones para gestionar tus obras. Sobre todo con el desarrollo del software de gestión, cuentas con un montón de herramientas a disposición para no perderle el hilo a nada. La tecnología sola no alcanza, eso sí: junto con esas herramientas está la forma en que efectivamente las usas, y eso es lo que le agrega valor a tu servicio. 

Estas son varias maneras de agregar valor e impulsar el éxito en cada obra. 

1. La comunicación es clave

No importa si estás remodelando una cocina o levantando un rascacielos: la comunicación será clave para que la obra salga bien. En cada etapa de una construcción necesitas comunicarte con la gente en obra, los involucrados, los propietarios, los subcontratistas y más. Tener canales de comunicación claros y abiertos ayuda a resolver un problema cuando todavía es chico, en lugar de cuando ya es enorme, costoso y te come el tiempo. 

Si bien hay varias formas de sostener la comunicación, una plataforma de gestión del trabajo es de las más simples. Una vez que tienes comentarios, fotos, documentos y calendarios sincronizados en un solo lugar, cualquier actualización de la obra, del presupuesto o del cronograma es fácil de seguir. También te permite comunicarle esos cambios a tu equipo y a los responsables. 

2. Arma un plan, pero sé flexible

El Project Management Institute ubica la planificación como la segunda de sus cinco fases de la gestión de proyectos, pero quien dirige bien una obra empieza a planificar mucho antes de que la obra arranque, y no le tiene miedo a corregir el plan. 

Una vez que la obra arranca, siempre aparece algo que le tira una piedra al plan más perfecto. Si no estás dispuesto a ajustar sobre la marcha, puedes terminar gastando tiempo y dinero en forzar que tu plan se cumpla. Recuerda que el tiempo y el dinero son partes centrales del valor. Así que estar dispuesto a planificar y replanificar de manera continua te conviene a la larga. 

Una forma de asegurar mejor el plan es coordinar temprano una revisión de constructibilidad. Eso evalúa qué tan probable es que el diseño original pueda construirse sin sumarle costos ni tiempo a lo presupuestado. Con ejercicios continuos de ingeniería de valor vas a poder desarrollar mejores planes para el alcance y los requerimientos de la obra, además del costo y el cronograma. En lugar de enfocarse en recortar el alcance o alterar un diseño, la ingeniería de valor es más bien un método para encontrar mejores maneras de ejecutar una obra sin sacrificar el programa del comitente ni la intención original del proyectista. Al darle a tu equipo formas de detectar oportunidades de ahorrar costo y tiempo, y de evitar conflictos mientras todavía hay margen para resolverlos, terminas ahorrando tiempo, dinero y aumentando tu valor. 

3. No te olvides de mirar y escuchar

A veces lo mejor que puedes hacer es dar un paso atrás, observar y escuchar al cliente. Cultivar un ambiente de colaboración desde las etapas más tempranas de una obra es señal de que quien la dirige tiene experiencia. 

También es importante escuchar la visión, los recursos y los objetivos del cliente. No alcanza con saber qué sueña en cuanto al diseño de la construcción. Tienes que saber con qué recursos estás trabajando para no dejarlo sin fondos, y a la vez ofrecer soluciones para los objetivos que tiene para ese espacio. Además, tener parámetros y metas bien definidos para la obra lleva a un mejor resultado. 

En definitiva, cuanta más colaboración haya en la obra, mejor. Aunque tengas ganas de saltar con la respuesta a todo, puede que alguien de tu equipo te proponga una solución que no habías pensado. 

Además de escuchar en las etapas iniciales, observar durante todo el proceso es clave. Hay muchos factores de campo con potencial de afectar tu flujo de trabajo y el resultado final de la obra. Cuando aparecen esos problemas, a veces hay que verlos en persona para decidir una solución. Asegúrate de conocer bien la obra y las tareas de cada integrante de tu equipo. 

También necesitas estar al tanto de lo que pasa en el rubro. Busca equipamiento, procedimientos, requisitos de seguridad y avances nuevos. Y escucha a otros especialistas. Incluso si sientes que sabes todo sobre un tema, puede sorprenderte un dato que no conocías. 

4. Presupuestar tu obra con tecnología

Todo cliente tiene un presupuesto en mente. Hay un monto que no quiere superar y, una vez que conoces ese número, puede condicionar todos los demás aspectos de la obra. 

Una manera de no pasarte del presupuesto es hacer el trabajo de pedir tantas cotizaciones como haga falta hasta encontrar a la contratista o al subcontratista adecuado. Esas cotizaciones también deberían estar por escrito. Y como responsable de la obra, tienes que asegurarte de que los documentos de licitación sean completos, detallados y claros. Mejores documentos te protegen a ti y al cliente de que los oferentes sobreestimen el riesgo y empujen el precio hacia arriba. 

Mantenerse dentro del presupuesto no significa sacrificar la calidad: quien dirige bien una obra no lo hace. Si se corta camino y la ejecución queda floja, se corre la voz rápido. Tu trabajo como responsable es entregar la máxima calidad por el precio que acordaste con el cliente. Si planificas y ajustas de manera continua según lo que te va presentando la obra, siempre habrá maneras de entregar una construcción de calidad dentro del presupuesto. 

Para llevar el control del presupuesto, considera usar software diseñado para eso. Como responsable de la obra eres quien lleva la cuenta de todos los costos. Eso puede significar cientos de piezas en movimiento, incluso en una construcción chica. Por eso un software pensado para ayudarte a manejar esas piezas es clave para que seas lo más efectivo y productivo posible. 

Una buena opción es una plataforma de gestión del trabajo, que te permita a ti y a los involucrados o propietarios cargar costos, cambios de presupuesto y otros cálculos, para que el presupuesto y el financiamiento de la obra queden bien ordenados. También puedes integrar DocuSign u otras herramientas de firma para reducir el tiempo que pierdes juntando firmas de todas las partes. 

También puedes agilizar la comunicación sobre el presupuesto implementando un sistema de reportes automatizado. Toda obra viene con una montaña de planillas, reportes de estado, actualizaciones y consultas. Con un sistema automatizado puedes recortar algunas de esas tareas semanales y concentrarte mejor en las preguntas o los cambios importantes del presupuesto. Smartsheet es uno de esos sistemas de automatización que puede ordenar tu flujo de trabajo, en beneficio tuyo, de tu cliente, de tu equipo y de tu valor. 

Mientras gestionas tus obras, hay muchos factores que inciden en que la construcción salga eficiente y rentable. Los gastos de materiales y mano de obra se acumulan rápido, y el plazo de ejecución puede estirarse más de lo previsto por cálculos mal hechos. Con la tecnología adecuada puedes combinar comodidad y precisión para no solo entregarle a tus clientes un producto altamente profesional, sino también armar una base de datos valiosa para tus futuras cotizaciones y obras.

El software de cómputos y presupuestos debería formar parte de tu estrategia de gestión de obra, para garantizar un proceso de cálculo y documentación eficiente. Los avances tecnológicos hoy permiten determinar el cómputo de forma digital, ahorrándote horas de cálculo, exposición a errores manuales y desvíos imprevistos. Ahora puedes calcular cantidades, longitudes, áreas y volúmenes con confianza en unos pocos clics.

Con la tecnología avanzada de CostMiner puedes aprovechar el ahorro de tiempo y dinero calculando con precisión las cantidades de material de tu cómputo y armando presupuestos confiables. Escríbenos hoy para conversar sobre cómo integrar nuestro software de cómputos y presupuestos de alta calidad con tu sistema, y deja atrás el trabajo pesado.

Light Blue Circle

El futuro de los presupuestos comienza aquí

Accede a todo CostMiner, gratis durante 14 días y sin tarjeta de crédito. Configuramos tu prueba según tu empresa y tu forma de trabajar, para que explores todas las funciones sin restricciones.
Comenzar prueba gratuita
Prueba gratis por 14 días
Sin tarjeta de crédito